Mirador de la Collada a Valle de Angón

Valle de Angón - Picos de Europa
Valle de Angón – Picos de Europa
  • Desde San Román

    San Román: Visita su capilla dedicada a San Román (anterior al XXII) y su afamado Texu. A penas quedan vecinos. Una de las familias se dedica a elaborar el valorado Queso de los Beyos con sello IPG (Quesería La Collada) con la leche de su ganado.
Mirador de La Collada en San Román, concejo de Amieva.
Mirador de La Collada en San Román, concejo de Amieva.

 

Es recomendable que la primera parada desde la visita a San Román sea en el  Mirador de la Collada. Desde este llamativo y feo mirador situado a 800 metros de altitud se disfruta de una espectacular panorámica de Amieva rodeado de prados, al norte el Macizo del Cornión (Picos de Europa) con cimas en torno a los 2.000 metros de altitud y al fondo el inicio de nuestro objetivo, el Cueto Angón, el inicio del Valle de Angón.

Hasta el Mirador de La Collada, desde San Román hay una pendiente bastante pronunciada de 1Km. aprox. Se hace en silla de ruedas eléctrica, para moverse por el propio mirador hay un escalón de 10/15 cm., pero  la vista es la misma desde su entorno no hace falta subirse a la plataforma. Hay una zona para coches con vistas a ambos lados de esta collada y a la pared de Picos de Europa.

Este vídio pertenece a: Joaking Edt @JoakingEdt
Este vídio pertenece a: www.youtube.com/@TOYAQUINOMEVES @TOYAQUINOMEVES

 

Este bonito valle comienza en Cueto Angón o Portilla de Angón. Este lugar dispone de un aparcamiento público y gratuito con paneles informativos sobre La Senda del Arcediano (no accesible) y Valle de Angón, al que justo se accede desde aquí. Toda la ruta que podremos hacer los “accesiblelimitaos” es por una pista de cemento que llega hasta la central hidráulica conocida como El Restañu, a unos 2 Km y medio.

Estacionamiento Portilla de Angón
Estacionamiento en la Portilla de Angón – Imagen de www.rutasytrack.com

 

La mayor parte del trayecto es de cemento rayado, más o menos profundo dependiendo del lugar. Comienza con una importante pendiente en su inicio que se va suavizando a medida que avanzamos hasta el fondo del valle y continua llana el resto de la distancia. Se aconseja silla de ruedas eléctrica, pero con ayuda se puede hacer en “manual”.

 

La pista de cemento está rayada
La pista de cemento está rayada
Ganado Valle en el Angón - El Cornión al fondo
Ganado en el Valle en el Angón – El Cornión al fondo

Dejando el aparcamiento, un poco más delante y aún desde la zona alta se puede apreciar lo espectacular que es este valle. Todo él está marcado en la margen norte por el rio Dobra y las inmensas paredes de El Cornión (Macizo Occidental de Picos de Europa) y al sur por numerosos prados circundado por bosque.

Valle de Angón - Picos de Europa al fondo
Valle de Angón – Picos de Europa al fondo

A medida que avanzamos y descendemos por la pista de cemento vamos adentrándonos en el valle y nos damos cuenta de los muchos prados con ganado que conforman este precioso entorno modelado con el paso de los años por los propios pastores, que con el paso de los años lo fueron transformando sin que apenas se note su intervención, pero que añade valor a la vida que todavía demuestra tener Angón.

Panorámica del Valle de Angón
Panorámica del Valle de Angón

 

Alguna de estas cabañas se rehabilitaron con tanto esmero que es difícil imaginar que algún día pudieron ser refugio de ganado y pastores.

Pero también son muchas más las edificaciones abandonadas y conquistadas por la vegetación. Estas cabañas o cuadras que en su tiempo servían para estabulación de invierno o usos propios de ganadería hoy quedan en desuso ya que el ganado pasa la estación invernal en poblaciones como Amieva o también que sus propietarios abandonaron la ganadería.

Cuadra abandonada Valle de Angón, Amieva, Asturias
Cuadra abandonada Valle de Angón, Amieva, Asturias
Cuadra abandonada Valle de Angón, Amieva, Asturias

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En el fondo del valle es cuando más vegetación nos encontramos, fresnos, hayas y abedules, esta rodea el camino casi todo el recorrido hasta la Central de Restañu. También es cierto que de las veces que visitamos este valle con 5 años de distancia entre visitas, la maleza va dominado una parte de la pista y de los prados, por el abandono paulatino de la actividad ganadera.

Este último tramo, que se asemeja a un — túnel vegetal–  nos acerca a la Central Restañu.

Cuando llegamos a la Central de El Restañu para nosotros termina la ruta y toca dar la vuelta, recorrimos escasos 3 km. cortos pero muy entretenidos, un paseo que seguro no deja a nadie indiferente y que es poco conocido, estando a tan sólo 19 Km. de Cangas de Onís. El sendero (no accesible) continua hasta el embalse de la Jocica del rio Dobra. Muy recomendable según los muchos blogs que cuentan los espectaculares lugares que se pueden encontrar camino de la Jocica.     – Ruta de La Jocica –

Desde aquí mismo, desde la Central El Restañu, si miramos hacia arriba, a 1.800 m. podremos ver si las nubes o la niebla nos lo permiten el Mirador de Ordiales. El lugar que eligió Pedro Pidal –Montaña de Covadonga como primer Parque Nacional español– para descansar eternamente. Acuden muchos montañeros a este balcón que se asoma al Valle de Angón, por su panorámica y por lo que el sitio representa para los amantes de la montaña.

El epitafio de su tumba es parte del prólogo del libro de Julián Delgado Úbeda El Parque Nacional de la Montaña de Covadonga:

«Enamorado del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, en él desearíamos vivir, morir y reposar eternamente, pero, esto último, en Ordiales, en el reino encantado de los rebecos y las águilas, allí donde conocí la felicidad de los Cielos y de la Tierra, allí donde pasé horas de admiración, emoción, ensueño y transporte inolvidables, allí donde adoré a Dios en sus obras como Supremo Artífice, allí donde la Naturaleza se me apareció verdaderamente como un templo.»

El texto continúa con la siguiente frase, que no ha sido grabada en la roca:

«Debajo de esos húmedos helechos, que reciben el agua de los Picos, y arrimada a esa roca enmohecida por los vientos fríos, dejaré que mis huesos se deshagan a través de los siglos.»