Esta espectacular y preciosa ruta – PR-AS 66 – comienza en Bezanes, concejo de Caso dentro del Parque Natural de Redes y Reserva de la Biosfera. A Bezanes llegamos por la AS-117 desde Langreo por Campo Caso o desde Riaño por el Puerto de Tarna (León).
En la entrada de esta población, Bezanes encontramos un amplio aparcamiento para poder dejar el vehículo. Desde aquí, para iniciar la ruta, tendremos que atravesar el todo el pueblo, que curiosamente apenas tiene servicios de hostelería o restauración cuando es origen de tantas y conocidas rutas con mucha afluencia de visitantes y senderistas.
Desde este mismo aparcamiento, es el punto de salida para los vehículos que te llevan a la Vega de Brañagallones, en este transporte su chofer Rafa te informa durante el trayecto de las caracteristicas o historia de cada zona por las que vamos pasando.
La dificultad de esta pista está en la distancia, casi 11km. de ida. Nosotros hicimos esta ruta un par de veces, pero debido a su longitud solamente de vuelta, nos explicamos:
En Bezanes existe un servicio de “taxi” www.taxialparaiso.com la persona responsable es Rafa, en su web tienes el contacto, sin duda te lo pondrá fácil. A nosotros nos subió en nuestra furgoneta hasta la vega de Brañagallones y la vuelta la hicimos a pie y en silla de ruedas. Al regreso recogimos el coche en aparcamiento de Bezanes.
Una vez que vamos ascendiendo por la pista, a veces de cemento y otras de tierra, nos vamos encontrando con prados y edificaciones de uso ganadero, aunque las majadas más conocidas y de mayor tamaño se encuentran a más altura.
Una vez superados los 2 primeros Km., y los de más desnivel de todo el camino, nos encontramos con el Mirador «Tesu de la Oración», en este punto de interés ya ascendimos más de 300 m. alcanzando ya los 973 m.
En este balcón natural es imprescindible detenerse un rato, desde aquí se observan fantásticas panorámicas del Parque de Redes, incluso parte del pueblo de Bezanes. Aquí se abre el espacio de una forma espectacular, se observa la cuenca del Nalón, el valle que le da forma el Río Monasterio y toda la masa arbórea y vegetación que te “pasma” durante un buen rato.
Este punto panorámico “Cantu Tesu de La Oración” tiene su historia, y cuenta que este era el lugar en el que los pastores realizaban sus ritos paganos y posteriormente también los cristianos.
Después del mirador de la Oración, la pista se suaviza y se despeja, enseñando a su derecha el profundo valle del río Monasterio y al fondo la cima del Tiatordos (1.951 m.) en el límite con el Parque Natural de Ponga.
Continuando pista arriba nos llama la atención la formación rocosa llamada el Tesu Los Carquesales que ampara y protege la situación de un colmenar situado de forma estratégica.
En adelante la pista se tiende haciendose más fácil y continuar aúnque restan 9 kilometros nos encontraremos con desniveles el resto de la pista.
Continuamos camino y a 1.007 m. debemos atravesar un paso canadiense, y para facilitarlo, los “que vamos sentados”, por su lado izquierdo tiene su espacio salvando los tubos/barras que impiden el paso del ganado. Importante no dejar la puerta de paso abierta.
Un poco más adelante, a 1.109 m. el camino pasa entre praderías con alguna cabaña, este lugar es conocido como La Cardosa, es tal vez la majada con más ganado que nos encontramos en todo el recorrido.
Biaiz es otra de la Majadas que nos encontramos y es que son sucesivas las praderías que nos vamos encontrando, Raigau, La Cardosa, El Fondíl, Bláiz y la Majada y fuente de Andurviu.
En el camino, nos encontramos la fuente Andorviu. Nos encontramos en la majada con el mismo nombre que la fuente, estamos en la mitad de la ruta, este es un buen lugar para un descanso; agua, sombra y paisaje.
Visera del Argayo del Lobo – Visera LÁrgayu del Yobu
Dejamos atrás La Grandiella. Ahora toca un poquito de cuesta, pero esta vez entre abedules y hayas. Y nos topamos con un llamativo voladizo que protege el camino de los frecuentes deslizamientos de nieve o piedras que se producen en invierno. Y que dejaba incomunicada la Vega durante promgado tiempo. Estamos en el Argayu ´l Llobu. -Argayo de Lobo-.
Dejamos atrás la visera “protectora” y hasta el Crestón y pasando por El Collaín de Los Madreñeros, llevamos a la derecha de la pista un espectacular y vertical barranco que llega hasta el mismo río Monasterio, que disimula su impresionante desnivel cubriéndose de vegetación, robles, hayas, … tal vez para no asustar.
Seguro que el punto más icónico de la ruta sea El Túnel del Crestón (Alt:1.159m.), una ventana excavada en la roca en los farallones del Pintacanales.
Es fascinante este lugar, su inmensidad impresiona. Hacia arriba las altas paredes calizas y hacia abajo, muy abajo el río Monasterio y al otro del valle, el bosque de Redes como un mar de hayas.
Desde este balcón se aprecian unas vistas espectaculares del Valle y del bosque de Redes.
Una vez atravesado este arco, llevamos 8,6 Km. en nada, podemos avistar la “Vega” de Brañagallones.
Pasado el arco del Crestón, da la sensación de “haber llegado”. Un mirador, un paso canadiense y casi estamos. En nuestro caso, el lugar ideal para el “avituallamiento” bancos para sentarse y vistas magnificas las que nos ofrece el mirador del Escobio Colorao.
Los próximos 3 kilómetros, ya sin apenas desnivel y con menos vegetación en los márgenes de la pista, nos deja ver toda la inmensidad del bosque de hayas de Redes. Una pista abierta que en su margen derecha nos enseña un importante desnivel hacia el valle del río Monasterio.
La fuente conocida como Lando Quemado y un cartel “multilenguaje” nos da la bienvenida a la Vega. Esta fuente dio y da servicio de agua domestico a las cabañas y al ganado de la Vega de Brañagallones que aquí comienza.
La Vega o Brañagallones, está a una altitud de 1.225 metros en el mismo corazón del bosque de Redes. Su nombre, proviene de los varios cantaderos de urogallos o gallones cercanos a la pradería. Le dicen «el paraíso».
Cuando nosotros la visitamos, en la vega pastaba ganado, vacas con bastantes terneros a pesar de ser finales de septiembre, también ganado equino muy bien cuidado.
“En ningún otro paraje nuestra ubérrima tierra es más inmarcesible, más enriscadamente hermosa y más Asturias que por estos términos”.
José Ramón Lueje; Montañero, divulgador y fotógrafo 81.981 – 1.981)
En la Vega existe una treintena da cabañas, la mayoría rehabilitadas para uso recreativo. Y en la parte alta, lo que en su tiempo fue refugio de cazadores, hoy es uno de los refugios de montaña más espectaculares y equipados de la península. https://branagallones.com/
Brañagallones está rodeada de bosques y de paredes rocosas, coronadas por los emblemáticos picos, Canto del Oso o La Peña al Viento.